En una pension alemana

En una pension alemana

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

¿Hijo y heredero? Diantre, daba gusto tratar con un hombre así. Un hombre sensato que cada día de la semana tenía que enfrentarse con casos como aquél.

—Eso viene a ser en cierto modo, doctor —replicó sonriendo al tiempo de tomar su sombrero—. Mi madre me ha sacado esta mañana de la cama con órdenes imperiosas de llevármelo.

—Mi cochecito estará listo dentro de un momento. Véngase conmigo. ¿Quiere? ¡Qué día más bochornoso! Usted está ya tan encarnado como una remolacha.

Andrea rió a disgusto. El médico tenía una costumbre muy desagradable: la de creer que por ser doctor tenía derecho a divertirse a costa de cualquiera.

«Como todos los de su profesión —concluyó Andreas—, el buen hombre está inflado de vanidad.»

—¿Cómo se le dio la noche a Frau Binzer? —inquirió el médico—. ¡Ah!, aquí tenemos el cochecillo. Ya me irá indicando el camino. Haga el favor de sentarse lo más al centro posible, Binzer. Su peso lo inclina un poquito de su lado. Éstos son los inconvenientes de ser un afortunado hombre de negocios.

«Me lleva más de diez kilos, y no me equivocaré ni en un gramo», se dijo Andreas. «Podrá ser un buen médico, pero... ¡Dios nos libre!»

—¡Ya estás arrancando, preciosa! —dijo el doctor golpeando cariñosamente a la yegua parda con el látigo—. ¿Consiguió dormir anoche un poco su señora?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker