En una pension alemana
En una pension alemana Mörike fue a parar al arbusto de las lilas y volvà a la casa. Un gran auto trepidaba en la puerta de la calle. Gran conmoción en la sala. La baronesa venÃa por sorpresa a hacer una visita a su hija. VestÃa un impermeable amarillo y se hallaba de pie en medio de la habitación interrogando al gerente. Todos los huéspedes que estaban en la pensión habÃan formado un corro en derredor. Hasta Frau Doktor, pretendiendo consultar una guÃa de ferrocarriles, se acercaba a las faldas augustas todo lo que podÃa.
—Pero ¿dónde está mi doncella? —preguntó la baronesa.
—Aquà no hay ninguna doncella —replicó el gerente—. Solamente está su hermana con la niña.
—¿Mi hermana? —gritó con voz aguda—. ¡Idiota! No tengo ninguna hermana. Mi hija viaja con la hermana de mi modista.
Tableau grandissimo!