En una pension alemana

En una pension alemana

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

A continuación habló él atropelladamente:

—¿Qué ha hecho usted desde el viernes pasado por la tarde? ¿Qué hizo durante todo el sábado, todo el domingo y todo el día de hoy?

Ella no respondió. Se limitó a sonreír, moviendo la cabeza y a decir:

—No, dígalo usted.

—¿Yo? —exclamó Henry.

Y se dio entonces cuenta de que no podía decirlo. No le era posible remontar aquella montaña de días, y tuvo también que mover la cabeza.

—Sufrir —replicó con una sonrisa radiante—. Sufrir —y al oírlo, ella se quitó las manos del rostro y se echó a reír. Henry la imitó y rieron hasta que no pudieron más.

—Es algo tan... tan extraordinario —exclamó ella—. Así, de pronto, ¿comprende? Y parece como si hiciera años que nos conociésemos.

—Eso me pasa a mí —dijo Henry—. Debe de ser la primavera. Se me figura que me he tragado una mariposa y que está agitando las alas aquí —y se puso la mano sobre el corazón.

—Lo más extraordinario —añadió Edna— es que yo estaba decidida a no hacer caso de los hombres. Quiero decir que en el colegio las chicas...

—¿Iba usted al colegio?

Asintió con la cabeza.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker