En una pension alemana

En una pension alemana

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Qué sensación de frescor da usted —dijo—, y, si me permite la observación, lleva un traje precioso.

—¿No me lo puse el verano pasado cuando estuvo usted aquí? Tuve que traer la seda de China, enrollada en mi cuerpo, para pasarla de contrabando por las aduanas rusas. ¡Y en qué cantidad! De ella salieron dos vestidos completos para mi cuñada, tres trajes para mí y un manto para el ama de llaves de mi piso en Munich. ¡Cómo sudaba! Hubo que lavarla palmo a palmo.

—Estoy segura de que ha corrido usted más aventuras que nadie en Alemania. Cuando me acuerdo de aquello que le pasó en Turquía con el guía ebrio que fue mordido por un perro rabioso y se tiró desde un precipicio a un campo de esencia de rosas, siento que no haya escrito un libro.

—A su tiempo, a su tiempo. Estoy reuniendo algunas notas. Y ahora que está usted aquí, reanudaremos nuestras tranquilas y pequeñas charlas después de cenar, ¿eh? Es necesario y agradable para el hombre encontrar descanso de vez en cuando en compañía de las mujeres.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker