En una pension alemana

En una pension alemana

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Ella pareció sorprendida.

—¿Quitarme el sombrero?

—Sí, para ver su pelo. Daría cualquier cosa por verlo bien.

Ella protestó:

—¿Lo dice de veras...?

—Sí, sí —exclamó él. Y luego, cuando se lo hubo quitado, y se dio unos toquecitos con la mano—: Oh, Edna, es la cosa más maravillosa del mundo.

—¿Le gusta? —preguntó sonriente y muy complacida, dejándolo caer sobre sus hombros como una capa dorada—. La gente, generalmente, se ríe de él. Es de un color tan extraño.

Pero Henry no podía creerlo.

Ella había apoyado los codos en las rodillas y descansaba la barbilla en el hueco de sus manos.

—Así es como me suelo sentar cuando estoy enfadada, y entonces siento como si me abrasara. ¡Qué tontería!, ¿verdad?

—No, no, nada de eso —repuso Henry—. Ya sabía yo que lo haría. Es una especie de coraza contra todas las cosas sórdidas y horrendas.

—¿Cómo sabía esto? Sí, es eso precisamente. ¿Pero cómo ha podido saberlo?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker