En una pension alemana
En una pension alemana —Eso no puede ser verdad, serÃa anormal. Toda esposa tiene que darse cuenta de que su sitio está al lado de su marido... durmiendo o paseando. Se echa de ver fácilmente que el lazo más fuerte de todos los lazos no le ata a usted todavÃa. Espere que un par de manecitas se tiendan hacia el mar, hasta que, al llegar al puerto, él la vea con el niño en su regazo.
Ahogué un bostezo.
—Sin embargo, considero que la profesión de niñera es la más afrentosa de todas —dije.
Durante un momento estuvimos en silencio.
Luego Frau Fischer se agachó y me cogió una mano.
—Tan joven y sufriendo tan cruelmente —murmuró—. Nada amarga tanto la existencia de una mujer como carecer de varón. Especialmente si está casada, porque entonces le es imposible aceptar las atenciones de otros, a no ser que una tenga la desgracia de ser viuda. Claro, ya sé que los capitanes de barco sufren terribles tentaciones y que son tan inflamables como un tenor... Por eso debe mostrarse alegre y enérgica y tratar de hacer que él esté orgulloso de usted, cuando su barco llegue a puerto.