En una pension alemana
En una pension alemana Renuncié definitivamente a continuar allí y fui a vestirme.
Ahora creo que las sombrillas son lo único que presta algún atractivo al «Luft Bad». Y, si alguna vez me da por ir allí, me envuelvo en el impermeable de mi marido y me siento en un rincón, lo más escondida posible.
Y puedo asegurar que no es porque me sienta avergonzada, ni mucho menos, de enseñar mis piernas.