Una excursión a los indios Ranqueles

Una excursión a los indios Ranqueles

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Lo mismo es para ellos la derecha que la izquierda, ir adelante que atrás: el capitanejo, el cacique menor o mayor, todo es igual al último indio. El terreno, el aire de la marcha y el caballo deciden del puesto que lleva cada uno. ¿Va bien montado el cacique? Se le verá adelante, muy adelante. ¿Va mal montado? Se quedará rezagado. Y el lujo consiste en tener el Caballo de galope más largo, de más bríos y de mayor resistencia.

Ya veremos cómo los mismos caballos que nos roban a nosotros, pues ellos no tienen crías ni razas especiales, sometidos a un régimen peculiar y severo, cuadriplican sus fuerzas, reduciéndonos muchas veces en la guerra a una impotente desesperación.

Al llegar a la entrada del bosque, viendo que mi gente marchaba formando una chorrera y que mis caballos no podían resistir a un galope largo sostenido por la arena, que se enterraban hasta las rodillas no obstante que seguíamos las sendas de la rastrillada, le dije a Caniupán:

—Hagamos alto un rato, los padrecitos vienen muy cansados.

Era un pretexto como cualquier otro.

Caniupán sujetó de golpe su caballo, yo el mío, los que nos seguían unos después de otros; lo mismo hicieron los indios que nos precedían, cuando se apercibieron de que estábamos parados, y poco después formábamos dos grupos, envueltos en una nube de arena.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker