Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles ¿En qué me tendí?
Sobre un cuero de potro; era el colchón de una mala cama improvisada con palos desiguales y nudosos.
El sueño no tardó en llevarme al mundo de la tranquilidad pasajera.
Gozaba, cuando una serenata me despertó.
Era un negro, tocador de acordeón, una especie de Orfeo de la pampa.
Tuve que resignarme a mi estrella, que levantarme y escuchar un cielito cantado en honor mío.
¡Qué mal rato me dio el tal negro después!