Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles Hay gentes que de buena fe creen que el sentimiento estético o del arte es inseparable de los hombres de corazón.
Tal persona que ama con locura la música, es, sin embargo, incapaz de un acto de generosidad.
Tal otra que gastarÃa cien mil pesos en un auténtico Rubens, no harÃa un sacrificio por el amigo más querido.
Esas gentes viven acariciando dulces errores, lo mismo que los que subordinan la moral al sentimiento, y hay que dejar a cada loco con su tema.
Pero semejante página serÃa demasiado Ãntima para agregarla aquÃ.
Me resigno, pues, a suprimirla, sustrayéndome a la tentación de una confidencia personal ajena al asunto jefe.
Apenas me vi libre de quien inhumanamente me habÃa arrancado de los brazos de Morfeo, volvà a tenderme en mi duro y sinuoso lecho.
Poco tardé en dormirme profundamente.