Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles —He perdido el tiempo —me decÃa con los ecos del espÃritu—. No es tan fácil explicar lo que es una Constitución, lo que es un Congreso.
Mariano Rosas, habÃa entendido perfectamente lo que es un Presidente, primero porque tenia otro nombre, porque se llamaba Domingo lo mismo que habÃa podido llamarse Bartolo; segundo, porque mandaba el ejército.
Por consiguiente, resulta que mi estudio sobre las entendederas de un indio, que el pueblo comprenderá siempre mejor lo que es la vara de la ley, que la ley.
Los sÃmbolos impresionan más la imaginación de las multitudes, que las alegorÃas.
De ahÃ, que en todas las partes del mundo donde hay una Constitución y un Congreso, le teman más al Presidente.
Algunas horas después volvà a verme con Mariano.
Viéndole festivo, aproveché sus buenas disposiciones y le pedà permiso para decir una misa, al dÃa siguiente, manifestándole el vehemente deseo de oÃrla que tenÃan muchos de los cristianos cautivos y refugiados en Tierra Adentro.
Llevéles la buena nueva a mis franciscanos, y, como verdaderos apóstoles de Jesucristo, la recibieron con júbilo.