Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles No es más que una dificultad para casarse; porque generalmente nadie quiere cargar con hijos ajenos, aun cuando provengan de matrimonio legÃtimo.
Para concluir ésta, y a propósito de mujeres que resultan con hijos de la noche a la mañana, ¡qué curiosa es la farmacopea de los indios!
Toda ella se reduce a yerbas astringentes y purgantes, y agua frÃa.
Lo último es un remedio por excelencia.
¿Pare una china? Pues en el acto, ella y el fruto de sus entrañas se meten en una laguna, sea invierno o verano.
Una palabra más, antes de que me retire del fogón en que estoy y me meta en la cama.
Es una observación ajena que puede interesarle al mundo médico.
Mi condiscÃpulo el doctor Jorge MacÃas que ha pasado dos años entre los ranqueles, y que entre ellos estarÃa a no ser por mÃ, pretende qué hay tÃsicos, y lo atribuye al alimento de la carne de yegua.
Si la observación fuese exacta y la causa la consignada, de hoy en adelante podrÃamos exclamar: no más tÃsicos.
No me atrevo a decir si la cosa merece la pena de ser averiguada, aunque recuerdo que no hace mucho tiempo más de un galeno se reÃa cuando las curanderas recetaban buche de avestruz.