Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles Preparativos para la marcha a las tierras de Baigorrita. Camargo debía acompañarme. Motivos de mi excursión a Quenque. Coliqueo. Recuerdo odioso de él. Unos y otros se han valido de los indios en las guerras civiles. En lo qué consistía mi diplomacia. En viaje rumbo al sud. Confidencia de un espía. El espionaje en Leubucó. Poitaua. El algarrobo. Pasión de los indios por el tabaco. Como hacen su pipas. Pitralauquen. Baño y comida. Mi lenguaraz Mora, su fisonomía física y moral.
Al día siguiente, me levanté con el sol, y me ocupé en los preparativos de la marcha para las tierras de Baigorrita.
Le anticipé un chasqui, de acuerdo con Mariano Rosas, y a las dos de la tarde mandé arrimar las tropillas.
Se ensilló en un momento. Hacía días que no andábamos a caballo y todos estaban con ganas de sacudir la pereza.
Camargo debía acompañarme. Su misión consistía en observarme de cerca, a ver qué conversaba con Baigorrita. Mi hermano Mariano, a pesar de sus protestas de adhesión y simpatía, abrigaba desconfianza. Mi viaje lo preocupaba. No comprendía que debiendo verlo a Baigorrita en la junta que se celebraría a los cuatro días, me incomodase en ir hasta sus tolderías.