Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles Baigorrita se levanta al amanecer y se baña. Saludos. En el toldo de mi futuro compadre. El primer bautismo en Quenque. Deberes recíprocos del padrino y del ahijado. Nociones de los indios sobre Dios. Promesas de mi compadre sobre mi ahijado. Me hablan de una cosa y contesto otra. Lucio Victorio Mansilla sería algún día un gran cacique. Pensamientos locos. Visita al toldo de Caniupán. Usos y costumbres ranquelinas. Un fumador sempiterno.
Baigorrita se levantó muy temprano, se fue a la laguna y se bañó, para corregir los excesos de la noche. Sus huéspedes y las chinas hicieron lo mismo, regresando todos frescos y acicalados, con los labios y las mejillas pintados y lunarcitos postizos en los pómulos.
Las chinas asearon el toldo, recogieron leña, hicieron fuego; carnearon una res y se pusieron a cocinar el almuerzo.
Baigorrita y sus amigos ensillaron los caballos que estaban en el palenque, montaron en ellos, y durante media hora los varearon, haciéndolos correr el tiro de una legua por el campo más quebrado y escabroso.
Mi compadre regresó solo, soltó su caballo; ensilló otro, entró a su toldo, se sentó, armó cigarros y se puso a fumar.
Juan de Dios San Martín vino de parte de él a preguntarme cómo había pasado la noche, y si no se habían perdido algunos caballos.