Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles —¿Y si un indio tiene un par de espuelas de plata y las quiere cambiar por un par de estribos?
—Las cambia, con vuelta o sin vuelta, según el trato.
—¿Y con los indios chilenos, cómo hacen el comercio, lo mismo?
—No, señor; con los chilenos el comercio lo hacen como los cristianos, a no ser que sean parientes.
—¿Y con los indos de Calfucurá y con los pampas?
—Lo mismo, señor.
—¿Y hay pleitos aquí?
—No faltan, señor.
—¿Y cuando los indios tienen una diferencia quién los arregla?
—Nombran jueces.
—¿Y si alguno no se conforma?
—Tiene que conformarse.
Estos bárbaros, dije para mis adentros, han, establecido la ley del Evangelio, hoy por ti, mañana por mí, sin incurrir en las utopías del socialismo; la solidaridad, el valor en cambio para las transacciones: el crédito para las necesidades imperiosas de la vida y el jurado civil; entre ellos se necesitan especies para las permutas, crédito para comer.