Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles El sueño no tiene amo. El toldo de Ramón nada dejaba que desear. Una fragua primitiva. Diálogo entre la civilización y la barbarie. Tengo que humillarme. Se presenta Ramón. Doña Fermina Zárate. Una lección de filosofÃa práctica. Patrona Jofré y los cordones de nuestro padre San Francisco. Veinte yeguas, sesenta pesos, un poncho y cinco chiripaes por una mujer. Rasgo generoso de Crisóstomo. El hombre no es un ángel ni una bestia.
Un proverbio negro dice: El sueño no tiene amo. Todos dormimos perfectamente bien.
El cansancio nos hizo hallar deliciosa la morada del cacique Ramón.
Cuando yo me desperté eran las ocho de la mañana; mis compañeros roncaban aún con una expansión pulmonar envidiable.
Llamé un asistente, pedà mate y me quedé un rato más en cama gozando del placer de no hacer nada, placer tan combatido y censurado cuanto generalmente codiciado.
Según un amigo, pensador no vulgar y egregio poeta, no hacer nada es descansar. Asà él sostiene que el dÃa es hecho para eso y la noche para dormir.