Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles Crisóstomo era el hombre aquel que en Calcumuleu hubo de pasar a caballo por entre los franciscanos, que tanto me exasperó, que me dio de comer después y me relató su interesante historia.
Está visto, los malvados también tienen corazón.
Bien dice Pascal:
«El hombre no es un ángel ni una bestia».
Es un ser indefinible, hace el mal por placer y goza con el bien.
En medio de todo es consolador.