Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles El fantasma ése era un médano cubierto de arbustos, el ruido peculiar, el cuchicheo nocturno de las aves, que murmuran sus inocentes amores, salvándose del inclemente rocÃo entre las pajas.
La laguna del Bagual es por este camino un punto estratégico, como lo es por el otro la Verde: se seca rara vez, siendo fácil hacer brotar el agua por medio de jagüeles, y no tiene nada de notable, presentando la forma común de los abrevaderos pampeanos, la de una honda taza.
Cuando el desertor o el bandido que se refugia entre los indios, sediento y cansado, zumbándole aún en los oÃdos el galopar de la partida que le persigue, llega a la laguna del Bagual, recién se tiende tranquilo a dormir el sueño inquieto del fugitivo.
Saliendo de las tolderÃas sucede lo contrario; allà se detiene el malón organizado, grande o chico, el indio gaucho que, solo o acompañado, sale a trabajar de su cuenta y riesgo, el cautivo que huye con riesgo de la vida.
Una vez en los médanos del Bagual, el que entra ya no mira para atrás, el que sale sólo mira adelante.
El Bagual es un verdadero Rubicón, no tanto por la distancia que hay de allà a las tolderÃas, cuanto por su posición topográfica.