Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Preclaros fueron los méritos de Horacio por vencer valerosamente a los Curiacios; pero, al matar a su hermana, cometió un crimen atroz. Tanto indignó a los romanos esta muerte, que, a pesar de ser sus servicios tan grandes y tan recientes, le obligaron a defender su vida. Parecerá esto, a quien superficialmente lo considere, un ejemplo de ingratitud popular; pero el que lo examine con atención e investigue con juicio lo que deben ser las leyes en las repúblicas, censurará a aquel pueblo, no por haberle querido condenar, sino por haberlo absuelto. Y la razón consiste en que ninguna república bien ordenada compensó jamás los servicios con los delitos; al contrario, establecidos los premios para los actos meritorios, y los castigos para las malas acciones, premiado un ciudadano por obrar bien, es castigado después si obra mal, sin consideración alguna a sus precedentes servicios. Bien observados estos principios, puede gozar una república de libertad largo tiempo; de otra suerte camina a pronta ruina.
En efecto; si a la fama que un ciudadano logra por haber hecho un servicio eminente a la república se agrega la audaz confianza de poder hacer algo malo sin temor a la pena, llegará a ser en breve tan insolente, que anulará la eficacia de las leyes.