Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Quien examine los hechos del pueblo romano en general, y de muchos romanos en particular, observará que aquellos ciudadanos temÃan más faltar a sus juramentos que a las leyes, como todos los que tienen en más el poder de Dios que el de los hombres, según ponen de manifiesto los ejemplos de Escipión y de Manlio Torcuato. Derrotados los romanos por AnÃbal en Cannas[69], muchos ciudadanos se reunieron llenos de turbación y miedo acordando abandonar Italia y refugiarse en Sicilia; pero lo supo Escipión, fue en su busca con la espada en la mano, les obligó a jurar que no abandonarÃan la patria, y asà lo hicieron.
Lucio Manlio, padre de Tito Manlio, llamado después Manlio Torcuato, fue acusado por Marco Pomponio, tribuno de la plebe; y antes de proceder al juicio, buscó Tito a Marco; con amenazas de muerte le obligó a jurar que retirarÃa la acusación contra su padre, y aunque juró por miedo, cumplió el juramento.
Asà pues, a aquellos ciudadanos a quienes ni el amor a la patria ni las leyes retenÃan en Italia, los retuvo un juramento que les obligaron a prestar; y aquel tribuno prescindió del odio que profesaba al padre, de la ofensa que le hacÃa el hijo y de su propio honor, para obedecer el juramento prestado. Tal respeto a lo jurado era consecuencia de los principios religiosos que Numa estableció en Roma.