Discursos sobre la situación de Florencia tras la muerte del joven Lorenzo de Médicis
Discursos sobre la situación de Florencia tras la muerte del joven Lorenzo de Médicis Había, además, en esta constitución un vicio grave, cual era el de que los particulares intervenían en los Consejos donde se trataba de los asuntos públicos. Esto daba importancia a algunos hombres privados a costa de la autoridad y reputación de los magistrados y funcionarios públicos. Tal costumbre es contraria a todo buen orden político. A estos vicios añadíase otro aún más importante, cual era el de que el pueblo no tenía intervención alguna en el gobierno. [667]
Todos estos defectos ocasionaban infinitos desórdenes, y a no ser, como he indicado, por la guerra exterior, hubieran arruinado aquella forma de gobierno mucho más pronto.
Sucedió a esta constitución la de Cosme de Médicis, con mayor tendencia a la monarquía que a la república, y su mayor duración fue por dos condiciones: una, estar hecha con el apoyo del pueblo, y otra, dirigir el gobierno dos hombres prudentes, cuales fueron Cosme de Médicis y su nieto Lorenzo. Sin embargo, la necesidad de someter a deliberación las empresas que Cosme se proponía ejecutar, hizo este gobierno tan débil, que muchas veces estuvo a punto de perecer.[3] Por ello las frecuentes convocatorias de las asambleas del pueblo y los muchos destierros que se hicieron durante este orden de cosas, que al fin desapareció a raíz del accidente del paso por Florencia del rey de Francia, Carlos VIII.[4]