Blackout
Blackout En Berlín, la ministra Michelsen enfrentaba su propio infierno. Bajo presión internacional, con líderes de toda Europa exigiendo respuestas, se abrían investigaciones a contrarreloj. Agentes de diversas agencias de inteligencia europeas formaron equipos de crisis, sabiendo que los culpables podían estar entre ellos, ocultos tras capas de anonimato digital.
Lauren Shannon, la periodista de CNN, olía la historia de su vida. Durante una cobertura improvisada en las calles de París, conoció a Manzano, quien buscaba una voz capaz de llevar su mensaje más allá de despachos sordos.
—¿Por qué debería creerte? —preguntó ella, grabadora en mano, en un café improvisado iluminado solo por velas.
—Porque si no lo haces, miles más morirán —respondió Manzano con una gravedad que no admitía réplica.
Mientras tanto, pequeñas islas de energía comenzaban a resucitar tímidamente en algunos rincones de Europa. Centrales hidroeléctricas aisladas, plantas nucleares que lograban estabilizarse, microgrids improvisadas. Pero esas chispas de esperanza solo dejaban en evidencia la magnitud de lo perdido.