Blackout
Blackout En una villa costera, muy lejos del ruido, Khalifa observó las noticias a través de un generador privado. Sonrió, sereno.
—La próxima vez —murmuró, mientras el mar golpeaba la orilla.
Porque aunque el golpe había fallado parcialmente, el mensaje estaba claro: Europa era vulnerable. Y la guerra por el control de su futuro apenas comenzaba.
El amanecer llegó, pero no como un triunfo. Europa emergía de la noche más larga con heridas abiertas, respirando débilmente bajo un cielo plomizo. La electricidad regresaba a cuentagotas: hospitales primero, luego redes ferroviarias, después hogares. Cada chispa de luz parecía un milagro.
Piero Manzano y Lauren Shannon, exhaustos, observaron desde un café desvencijado cómo las luces parpadeaban tímidamente en la ciudad devastada. No era una victoria completa, pero era suficiente para arrancarle al silencio un suspiro de esperanza.
—¿Valió la pena? —preguntó Shannon, rodeando su taza con las manos heladas.
Manzano dudó antes de responder.
—Evitaron la caída total. Eso ya es más de lo que esperaba.