Blackout
Blackout En las calles, el caos reinaba: accidentes, peleas por gasolina, supermercados asaltados a la luz de linternas improvisadas. En BerlÃn, en un centro de comando improvisado, polÃticos y técnicos se reunÃan bajo una presión insoportable, discutiendo mapas donde el rojo de las zonas afectadas se extendÃa como una infección imparable.
—¿Cómo demonios pudo pasar esto? —rugió el ministro del interior, clavando la mirada en las pantallas.
—No lo sabemos aún. Todo el sistema está interconectado. Un fallo en un punto puede hacer caer todo el continente —explicó un técnico, su voz seca como un disparo en la oscuridad.
En una gasolinera desierta, Sophia, Chloé y sus amigas, atrapadas en un viaje que habÃa comenzado como unas vacaciones de esquÃ, se enfrentaban a la realidad: sin electricidad, no habÃa combustible. Sin combustible, no habÃa escapatoria. El miedo crecÃa en el aire helado, denso como una tormenta por venir.
Los medios de comunicación comenzaron a fallar. Los aeropuertos colapsaban. Miles quedaban atrapados en trenes, ascensores, hospitales. Y en ParÃs, un general de bomberos, ante las cámaras de CNN, intentaba tranquilizar a una población que intuÃa lo impensable:
—Estamos trabajando para liberar a todos los atrapados. Les garantizo que nadie será abandonado.