Fuimos soldados
Fuimos soldados Era consciente de que cualquier error sería fatal. Por eso había recomendado alquilar una casa discreta, con una entrada amplia donde pudieran esconder un coche sin levantar sospechas. También aconsejó un sistema de rejas para cerrar la habitación del cautivo y cubrir las paredes con cartones de huevo para evitar que el sonido escapara. Además, trazó un plan minucioso para el rescate: recibir el dinero usando rutas en el subterráneo, con múltiples puntos de intercambio, para evitar cualquier tipo de rastreo.
Sin embargo, una inquietud persistente rondaba la mente de Lazarte. La Operación parecía tener todo bajo control, pero había algo que no le encajaba. Mientras miraba los planos de la casa y repasaba los detalles logísticos, una sombra cruzó su mente. En un murmullo apenas audible, casi como si intentara convencer a sus propios miedos, dijo: “Esto tiene que salir bien… es nuestra única salida”.
