El albatros negro
El albatros negro Cuando la policía llega, es Pietro Rivas, subinspector recién trasladado a Vigo, quien se encarga del caso. Con él, la inspectora de Patrimonio, Nagore Freire—una mujer excéntrica, apasionada, y con un conocimiento enciclopédico sobre arte, historia y excentricidades legales—. Lo que en apariencia es una muerte por hipotermia comienza a resquebrajarse bajo la presión de lo incongruente. El cuerpo. El caos en la casa. Los documentos náuticos. Las señales son extrañas, pero todas apuntan a algo más antiguo que el crimen.
—Dicen que cuando el mar calla es porque algo se está gestando —murmura Pietro mientras observa la playa, la bruma y las gaviotas.
Y entonces, un descubrimiento: entre los papeles de Lucía hay menciones a un galeón del siglo XVIII desaparecido misteriosamente: El Albatros Negro . Junto a ello, un manuscrito antiguo y una anotación de Lucía: “No es oro. Es la historia lo que brilla.”
La policía considera la posibilidad de robo. De accidente. Pero la sensación es otra. Algo fue desencadenado con la muerte de Lucía. Algo que no puede enterrarse.
—¿Y si no es un simple crimen? —pregunta Nagore, hojeando el manuscrito con una lupa de anticuario—. ¿Y si es una advertencia?
