La tÃa Julia y el escribidor
La tÃa Julia y el escribidor Pedro Camacho no es simplemente un escritor; es un fenómeno. Un huracán narrativo que, con métodos propios de la demencia, entrega guiones de radionovela a velocidad inhumana. En Lima, su fama crece como la espuma. Genaro—hijo, encantado con su adquisición, lo coloca al mando de las tardes de Radio Central. Camacho escribe, actúa, dirige… y lentamente, su obra empieza a contaminar la ciudad.
Mientras tanto, Varguitas sigue viendo a la tÃa Julia. Al principio, es solo una compañÃa diferente, una mujer que no se anda con eufemismos, que lo desafÃa y se rÃe de sus teorÃas pseudointelectuales sobre el amor y la literatura. Pero algo cambia. Entre paseos por Barranco, bromas punzantes y tardes de cine, el juego se vuelve más denso. La tensión es palpable, aunque ninguno de los dos lo admite.
—Qué buena conquista, Julita —le dice Marito con sarcasmo cuando la encuentra en compañÃa del tÃo Pancracio, un viejo verde.
Ella, sin perder la compostura, le responde con una sonrisa cargada de intención. El coqueteo pasa del campo verbal al cuerpo. Marito ya no la ve como la tÃa de nadie. La ve como mujer. Y Julia lo sabe.