Amalia
Amalia Es notable por su intrepidez, y los que hayan leído la historia marítima de Francia, recordarán su bella acción de armas con la Critie, un buque de guerra inglés. En la guerra que desgraciadamente existió últimamente entre la Francia y la Inglaterra, el señor Mackau, que apenas tenía diecisiete años, se hallaba a bordo de un bergantín de guerra francés en clase de guardia marina. La peste diezmó la tripulación del buque francés, y no sobrevivió a sus estragos otro oficial que el guardiamarina Mackau. Lleno de una noble satisfacción por hallarse mandando un buque de guerra francés, determinó confirmar la elección de la suerte por un ilustre hecho de armas. Pronto se encontró con un buque de guerra inglés: era la Critie. Después de un combate prodigioso, Mackau rindió al buque enemigo, que estaba mandado por un antiguo teniente de marina. Este pundonoroso marino fue a la presencia de su vencedor, y al considerar que éste no era sino un joven guardia marina de diecisiete años al mando de una tripulación diezmada por la peste, fue tan grande su pesar, que rindió la vida a la fuerza de su tormento.
Su afectísimo, etc.
—Todo se combina para que los sucesos marchen a su fin, amigos míos —dijo el doctor Alcorta, después de leer.
—Sí; a su fin, ¿pero cuál?
—¿No oyes que viene una expedición, Daniel?