Amalia
Amalia Un largo silencio sucedió a aquella declaración. Un frío glacial heló la sangre en el corazón de todos. Esa noticia era precisamente la que menos se esperaba.
Eduardo rompió el silencio.
—Sin embargo —dijo—, Bello no ha dicho todo. Es cierto que Lavalle ha contramarchado. Pero entiendo, según las mismas noticias de Daniel, que va a dar un golpe a López, que le está incomodando su retaguardia, para volver después, libre de ese inconveniente, a operar sobre Rosas.
—Claro está —repuso otro—. Ahora ya entiendo. Quiere decir que todo el susto que nos ha dado Bello no tiene más fundamento que la demora del triunfo por algunos días.
—Indudable —dijeron todos.
—Cierto.