Amalia

Amalia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Esto, señor don Cándido, es trabajar sobre el trabajo ajeno, es envolver a los hombres en sus propias redes, es hacerles perder dentro sus propios planes, es hacerse servir de sus propios enemigos, es, en fin, la ciencia toda de Richelieu, aplicada a pequeñísimas cosas, porque no hay Rochelas ni Inglaterra entre nosotros, que si las hubiera, también la aplicaría. Ahora vaya usted y repose tranquilo en el territorio norteamericano.

—Ven a mis brazos, joven admirable, que me has hecho pasar el más cruel momento de mi vida.

—Venga el abrazo, y váyase usted en mi coche, ilustre primo de Cuitiño.

—No me insultes, Daniel.

—Bueno, hasta mañana; no, hasta pasado mañana. El coche está en la puerta.

—Adiós, Daniel.

Y el pobre don Cándido volvió a abrazar a su discípulo, que media hora después trataba de dormir, mientras don Cándido se paseaba, con la cabeza erguida, en el territorio de los Estados Unidos, como él decía, en tanto que Eduardo leía las cartas de su amigo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker