Amalia
Amalia —Lo que valen, sÃ, señor; lo que valen para ilustrar al gobierno a quien tales generalidades se escriben.
—Valen…
—Nada, señor ministro.
—¡Oh!
—Nada. Ustedes los europeos abundan siempre en generalidades cuando quieren aparentar que conocen a fondo una cosa que totalmente ignoran. Pero ese sistema les da un resultado contrario del que se proponen, porque habitualmente generalizan sobre principios falsos.
—Vuestra Excelencia quiere decir…
—Quiero decir, señor ministro, que habitualmente hablan ustedes de lo que no entienden, a lo menos en mi paÃs.
—Pero un ministro extranjero no puede saber las individualidades de una polÃtica en que no toma parte.
—Y es por eso que el ministro extranjero, si quiere informar con verdad a su gobierno, debe acercarse al jefe de aquella polÃtica y escuchar y apreciar sus explicaciones.
—Ésa es mi conducta.
—No siempre.
—A pesar mÃo.