Amalia

Amalia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En seguida anunció a las cinco damas de la Federación allí sentadas, que la señora no podía oírlas hasta la tarde, pero que no dejasen de venir a esa hora. Ellas obedecieron en el acto; pero al salir, una de las negras no pudo menos de echar una mirada de enojo sobre la que causaba aquel desaire que se les acababa de hacer; mirada que se perdió en el aire, porque, desde su entrada a la sala, Florencia no se dignó volver sus ojos hacia aquellas tan extrañas visitas de la hermana política del gobernador de Buenos Aires, o más bien, a aquellas nubes preñadas de aire malsano que hacían parte del cielo rojo oscuro de la Federación.

La criada salió; pero el soldado, que no había recibido orden ninguna para retirarse, y que estaba allí por llamamiento anterior, creyóse bien autorizado para sentarse, cuando menos en el umbral de la puerta del salón, y Florencia quedó al fin completamente sola.

Al instante sentóse en el único sofá que allí había y, oprimiendo sus lindos ojos con sus pequeñas manos, quedóse de ese modo por algunos segundos, como si quisiesen reposar su espíritu y su vista del rato desagradable y violento por que acababan de pasar.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker