Amalia
Amalia —Es una felicidad, caballero, porque esa señorita está comprometida. ¿No es verdad, señor? —preguntó Florencia, dirigiéndose a su compañero, que no era otro que uno de los amigos íntimos de Daniel.
—¿Y puedo saber quién es el feliz caballero que acompañará a usted?
—¿A usted?
—A la señorita Florencia.
—Un servidor de usted —dijo otro joven que se aproximaba a los interlocutores en ese momento, y que era uno de los que habían asistido a la reunión secreta pocas horas antes.
—¡Ah! Está visto, es una verdadera conspiración contra mí —dijo Daniel, paseando encantado sus miradas por el rostro y el talle de su novia.
—Usted lo ha dicho —dijo Florencia.
—Está bien, yo buscaré algo que se asemeje a la señorita Florencia —le contestó Daniel, haciéndole un gracioso saludo, cambiando una sonrisa que quería decir en cada uno: «estoy contento», y volviendo a donde estaba Amalia en sostenida conversación con la señorita Manuela Rosas.