Amalia

Amalia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Bien, ya el mal está hecho y olvidémoslo —dijo Mariño, revolviendo los ojos, proponiéndose sacar partido de la traición de esa mujer, para quien no había tales hombres ni mujeres unitarias en el mundo, sino hombres y mujeres a quienes quería hacer mal.

—Bueno, suponga usted que esté hecho el mal, Mariño, pero también es preciso que usted sepa que ya está hecho el bien.

—¿Cómo?

—¡Toma! ¿Qué me dijo usted?

—Dije a usted que me interesaba saber algo sobre la tal señora que vivía en Barracas: qué especie de vida era la suya, quién la visitaba, y, sobre todo, quién era un hombre que vivía con ella y que parecía estar oculto, porque no salía a la calle, ni se asomaba siquiera a las ventanas; y dije a usted, también, que yo no tenía en todo esto sino un interés político; es decir, un interés de nuestra causa.

—¡Pues, un interés político!

—Cierto.

—Ya.

—¿Porqué lo duda usted?

—¿Yo?

—Sí; usted, se sonríe maliciosamente.

—¡Qué! Si yo soy así.

—Sí, señora; es usted así.

—Mire; yo soy como soy.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker