Amalia
Amalia —¿Qué secreto?
—El de la forma.
—Y…
—Y se rÃen malignamente los unitarios.
—¡Traidores!
—Y dicen que usted es y no es gobernador delegado.
—¡Vendidos!
—Y dicen también que tiene usted miedo.
—¿Yo?
—SÃ, eso dicen.
—Pero ¿miedo de quién?
—Del señor gobernador, si hace usted algo que no le agrade, y de Lavalle, si hace algo del gusto del señor gobernador.
—Eso dicen ¿eh?
—Eso.
—¿Y usted qué hace, señor jefe de policÃa?
—¿Yo?
—SÃ, usted.
—Nada.
—Pues mal hecho, porque esos difamadores debÃan estar en la cárcel.
—¿Pero no me decÃa usted hace poco que hartos compromisos tenÃamos, para andar persiguiendo a otros?
—SÃ, pero no a los que nos difaman.
—No haga usted caso.