Amalia
Amalia Deseo que Vuecelencia disfrute perfecta salud, y tan abrasado en su divino amor como se lo suplica de continuo ésta su más humilde y afectísima hija en este monasterio de Nuestra Señora del Pilar y Pobres Capuchinas, en Buenos Aires, a 31 de julio de 1840.
Sor Marta del Rosario,
Indigna Abadesa.
—No creo que falte nada —dijo Sor María, después de concluida la lectura.
—Lo he pesado y consultado con mi conciencia por muchos días —contestó la madre abadesa.
—¿Y cree Su Reverencia que toda la comunidad piense del mismo modo?