Amalia

Amalia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Eduardo la contemplaba embelesado. Y las olas continuaban desenvolviéndose y derramando su blanca espuma, como pliegues vaporosos de blanco tul que se agitan en derredor del talle de una hermosa, a los pies de esos amantes tan tiernos y tan combatidos de la fortuna; olas cuyo rumor se asemejaba al cerrar de un abanico cuando con mano perezosa lo abre y cierra una beldad coqueta.

—¿Por qué me separas tus ojos, luz de mi alma? —le dijo Eduardo, después de un momento de silencio.

—Oh, no… Yo te miro… yo te miro en todas partes, Eduardo —respondióle la joven mirándolo, con una sonrisa encantadora.

—Pero tú has cambiado, alma mía.

—¿Yo?

—Sí, tú.

—Te engañas, Eduardo, yo no cambio jamás.

—Esta vez, sí… Hace un momento que radiabas de felicidad y de amor… y ahora…

—¿Y ahora?

—El brillo de esa felicidad se ha anublado.

—Es porque la felicidad es un cristal que se empaña de repente con nuestro propio aliento.

—¿Desconfías, acaso, de nuestra suerte?

—Sí.

—¿Por qué, mi Amalia, por qué?

—No sé… ¡qué quieres!… ¡Han empezado tan tristemente nuestros amores!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker