La Comuna de Paris
La Comuna de Paris La capitulación de ParÃs, que entregaba a Prusia no sólo la capital, sino toda Francia, vino a cerrar la larga cadena de intrigas traidoras con el enemigo que los usurpadores del 4 de septiembre habÃan empezado aquel mismo dÃa, según dice el propio Trochu. De otra parte, esta capitulación inició la guerra civil, que ahora tenÃan que hacer con la ayuda de Prusia, contra la República y contra ParÃs. Ya en los mismos términos de la capitulación se contenÃa la encerrona. En aquel momento, más de una tercera parte del territorio estaba en manos del enemigo; la capital se hallaba aislada de las provincias y todas las comunicaciones desorganizadas. En estas circunstancias, era imposible elegir una representación auténtica de Francia, a menos que se dispusiese de mucho tiempo para preparar las elecciones. He aquà por qué el pacto de capitulación estipulaba que habrÃa de elegirse una Asamblea Nacional en el término de 8 dÃas; asà fue cómo la noticia de las elecciones que iban a celebrarse no llegó a muchos sitios de Francia hasta la vÃspera de éstas. Además, según una cláusula expresa del pacto de capitulación, esta Asamblea habÃa de elegirse con el único objeto de votar por la paz o por la guerra, y para concluir, en su caso, un tratado de paz. La población no podÃa dejar de sentir que los términos del armisticio hacÃan imposible la continuación de la guerra y de que, para sancionar la paz impuesta por Bismarck, los peores hombres de Francia eran los mejores. Pero, no contento con estas precauciones, Thiers, ya antes de que el secreto del armisticio fuera comunicado a los parisinos, se puso en camino para una gira electoral por provincias, con objeto de galvanizar y resucitar el partido legitimista que, ahora, unido a los orleanistas, habrÃa de ocupar la vacante de los bonapartistas, inaceptables por el momento. Thiers no tenÃa miedo a los legitimistas. Imposibilitados para gobernar a la moderna Francia y, por tanto, desdeñables como rivales, ¿qué partido podrÃa servir mejor como instrumento de la contrarrevolución que aquel partido cuya actuación, para decirlo con palabras del mismo Thiers (Cámara de Diputados, 5 de enero de 1833), «habÃa estado siempre circunscrita a tres recursos: la invasión extranjera, la guerra civil y la anarquÃa»? Ellos, por su parte, creÃan firmemente en el advenimiento de su reino milenario retrospectivo, tanto tiempo anhelado. Ahà estaban las botas de una invasión extranjera pisoteando a Francia; ahà estaban un imperio caÃdo y un Bonaparte prisionero; y ahà estaban ellos otra vez. Evidentemente, la rueda de la historia habÃa marchado hacia atrás, hasta detenerse en la Chambre introuvable de 1816. «En las asambleas de la República, de 1848 a 1851, estos elementos habÃan estado representados por sus cultos y entrenados campeones parlamentarios; ahora irrumpÃan en escena los soldados de filas del partido, todos los Pourceaugnacs[11] de Francia.»