La ideologia alemana
La ideologia alemana «Faltaba el hombre», se dice en el prólogo, «en cuyos labios cobrasen voz todos nuestros dolores y todos nuestros anhelos y esperanzas, en una palabra, todo lo que mueve en lo más íntimo a nuestro tiempo. En medio de estas pugnas y estos forcejeos de las dudas y las ansias, el hombre esperado tenía que surgir de la soledad del espíritu con la solución del misterio que a todos nos circunda con tan vivas imágenes. Este hombre que nuestra época esperaba ha aparecido. Es el doctor Georg Kuhlmann de Holstein».
A August Becker, el autor de las anteriores líneas, se le metió en la cabeza, dejándose llevar de su espíritu harto simplista y de su carácter harto dudoso, que aún no se ha resuelto ningún misterio ni ha despertado todavía ninguna energía para la acción, que el movimiento comunista, que abarca ya a todos los países civilizados, es una nuez vana cuyo grano no aparece por ninguna parte, un huevo universal que han puesto la gran gallina o el gran gallo del universo, y que el verdadero grano y el verdadero gallo en canasta es el doctor Georg Kuhlmann de Holstein…
Ahora bien, este gallo del universo no es más que capón vulgar y corriente, a quien los artesanos alemanes de Suiza han dado de comer durante algún tiempo y que no escapará a su suerte.