La ideologia alemana

La ideologia alemana

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y no es que nosotros reputemos al doctor Kuhlmann de Holstein por un charlatán vulgar y un astuto impostor que no cree él mismo con la fuerza milagrosa de su elixir de vida y cuya macrobiótica no persigue, toda ella, más finalidad que alimentar y sostener a su propia persona; no, sabemos muy bien que este inspirado doctor es un charlatán espiritualista, un devoto y creyente impostor, un hombre listo místico, pero cuyo proceder en cuanto a la elección de los medios, como suele suceder a todos los de su especie, es poco escrupulosa, ya que sus fines sagrados se hallan íntimamente entrelazados con los intereses de su propia persona. Los fines sagrados aparecen siempre, en efecto, inseparablemente unidos a las personas sagradas, pues se trata de gentes puramente idealistas, cuya existencia reside solamente en sus cabezas. Todos los idealistas, los filosóficos como los religiosos, los antiguos al igual que los modernos, creen en inspiraciones, en revelaciones, en redentores y en taumaturgos, y solo depende del grado de su cultura el que esta fe sea una fe tosca, religiosa, o revista una forma culta, filosófica, del mismo modo que solo depende de su grado de energía, de su carácter, de su posición social, etc., el que adopten una actitud pasiva o activa ante la fe milagrera, es decir, el que sean los pastores milagrosos o simplemente las ovejas, el que persigan, con su modo de proceder, ulteriores fines teóricos o prácticos. Pues bien, Kuhlmann es un hombre muy enérgico y que no carece de formación filosófica; su comportamiento ante la fe milagrera no tiene nada de pasivo y persigue con ello fines muy prácticos. August Becker solo comparte con Kuhlmann la enfermedad sentimental nacional. El buen hombre se «compadece de quienes no son capaces de comprender que la voluntad y el pensamiento de nuestra época solo pueden ser expresados por los individuos». Para el idealista, todo movimiento transformador del mundo existe solamente en la cabeza de un hombre elegido y los destinos del mundo dependen de que esta cabeza, en la que se encierra como propiedad privada toda la sabiduría, sea herida mortalmente por una piedra realista cualquiera, antes de haber alumbrado su revelación. «¿O acaso no es así?», añade August Becker, retadoramente. «¡Juntad a todos los filósofos y teólogos de la época, haced que deliberen y procedan a votar, y ya veréis lo que sale de ahí!».


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker