La ideologia alemana
La ideologia alemana «Si en la sociedad», reza el oráculo de san Jorge, «cada cual sigue su propia inclinación, todos desarrollarán en conjunto sus dotes, y si se hace así, se producirá también, siempre, lo que todos necesitan, tanto en el reino del espíritu como en el de la materia. Pues la sociedad posee siempre tantas capacidades y tantas energías como necesidades»… «Les attractions sont proportionelles aux Destinées»[330], consúltese también a Proudhon.
Aquí, el señor Kuhlmann solo se distingue de los socialistas y los comunistas por una mala interpretación, cuyo fundamento debe buscarse en los fines prácticos que persigue, y sin duda también en su limitación. Lo que ocurre es que confunde la diferencia en cuanto a las dotes y capacidades con la desigualdad en cuanto a los medios de fortuna y al disfrute condicionado por estos, razón por la cual se pone a polemizar en contra del comunismo.
«Nadie allí» (es decir, en el comunismo) «tendrá ninguna ventaja sobre el otro», exclama fogosamente el profeta, «nadie poseerá más ni vivirá mejor que el otro…, y si ponéis esto en duda y no unís vuestras voces al coro de gritos, os insultarán, os condenarán, os perseguirán y os llevarán a la horca», p. 100.
Sin embargo, a veces, hay que reconocer que Kuhlmann acierta en sus profecías.