La ideologia alemana
La ideologia alemana En la p. 120, observa el santo varón: «¿Cómo podría existir Feuerbach si no existiese una verdad, si la verdad no fuese» (¡Stirner nos asista!) «más que un espectro que hasta ahora infundía temor al hombre?». El «hombre» que se asusta ante el «espectro» de la «verdad» no es otro que el mismo venerable Bruno. Ya diez páginas antes, en la p. 110, lo vemos lanzar ante el «espectro» de la verdad este grito de angustia que conmueve al mundo: «La verdad, que no encontraremos en parte alguna como un objeto acabado y que solo se desarrolla y compendia en unidad en el despliegue de la personalidad». Como vemos, aquí no solo se convierte la verdad, este espectro, en una persona que se desarrolla y compendia, sino que este truco se lleva a cabo, además, a la manera de los gusanos roedores de libros en una tercera personalidad fuera de ella. Acerca de las relaciones amorosas del santo varón con la verdad en tiempos pasados, cuando todavía era joven y sentía hervir en su sangre el ardor de la carne, véase La Sagrada Familia, pp. 115 y ss.