La ideologia alemana
La ideologia alemana «Ello constituye, sin embargo, una diferencia». «¿Ello?». ¿Qué «ello» constituye esa diferencia? Con este misterioso «ello» volveremos a encontrarnos muy frecuentemente en el sagrado hombre, hasta que averigüemos que se trata del único desde el punto de vista de la sustancia, del comienzo de la lógica «única» y, como tal, de la verdadera identidad del «ser» y la «nada» hegelianos. De cuanto este «ello» haga, diga y obre constituimos en responsable a nuestro santo, quien se comporta para con él como el creador para con la criatura. Primero, este «ello» establece, como hemos visto, una diferencia entre el pobre y el rico; y ¿por qué, concretamente? Porque «el espíritu se reconoce como lo esencial». ¡Pobre «ello», que sin este reconocimiento jamás habría llegado a la distinción entre pobre y rico! «Y se busca, en vista de ello», etc. «¡Se!». Nos encontramos aquí con la segunda persona impersonal puesta, además del «ello», al servicio de Stirner, quien le obliga a ejecutar las faenas y los servicios más duros. Y vemos ahora cómo ambas están habituadas a secundarse y complementarse. En vista de que «ello» establece una diferencia entre si el espíritu es pobre o rico, «se» busca (¿a quién sino al leal vasallo de Stirner podía habérsele ocurrido esta idea?), «se busca, por tanto, llegar a ser rico en espíritu». «Ello» da la señal, e inmediatamente «se» hace coro a todo pulmón. La división del trabajo se establece a la manera clásica.