La ideologia alemana
La ideologia alemana Así, pues, una vez que el hombre, identificado aquí con «el único», infunde por primera vez corporeidad a los pensamientos, es decir, los convierte en espectros, vuelve a destruir esta corporeidad, al retrotraerlos a su propio cuerpo, con lo que este se erige en el cuerpo de los espectros. El hecho de que solo mediante la negación de los espectros arribe a su propia corporeidad indica qué clase de corporeidad construida del hombre es esta, que el hombre necesita «predicarse» para creer en ella. «Y, además», ni siquiera «se predica» certeramente lo que «se predica». El hecho de que, aparte de en su «único» cuerpo moren, y no solamente en su cabeza, diversos cuerpos independientes, espermatozoos, es convertido por él en el «enunciado»: yo solamente soy corpóreo. Nuevo escamoteo.