La ideologia alemana
La ideologia alemana Prosigamos. El hombre que, como adolescente, se pone en la cabeza toda una serie de estúpidas ideas acerca de las potencias y relaciones existentes, tales como el emperador, la patria, el estado, etc., y solo las ha conocido como sus propios «delirios febriles» bajo la forma de su propia representación, destruye según san Max realmente estas potencias al quitarse de la cabeza su falsa opinión acerca de ellas. Y, a la inversa, al no ver ya el mundo a través de las gafas de su fantasía, tiene que preocuparse, ahora, de su concatenación práctica, de estudiar esta y de atenerse a ella. Al destruir su corporeidad fantástica, la que para él tenía, encuentra fuera de su fantasía su corporeidad real. Al desaparecer para él la corporeidad fantasmal del emperador, no desaparece para él la corporeidad, sino la fantasmalidad del emperador, cuyo poder real puede precisamente ahora valorar en toda su extensión. Escamoteo número 3 [a].