La ideologia alemana
La ideologia alemana Único, p. 20
Titular de la sombra adjunta emancipada
El niño vivía realistamente prisionero de las cosas de este mundo, hasta que poco a poco lograba penetrar detrás de estas cosas: el adolescente se dejaba entusiasmar idealistamente por ideas, hasta que se remontaba trabajosamente hasta la fase del hombre, del hombre egoísta, que trataba a las cosas y las ideas como mejor le parecía, poniendo su interés personal por encima de todo. Y, por último, ¿el anciano? Cuando yo llegue a serlo, ya habrá tiempo de hablar de ello.
El niño vivía realmente prisionero en el mundo de sus cosas, hasta que poco a poco (pobre escamoteo del desarrollo) lograba dejar estas cosas detrás. El adolescente era fantástico, aturdido por el entusiasmo, hasta que lo desplazaba el hombre, el ciudadano egoísta, manejado a su antojo por las cosas y las ideas, porque su personal interés lo pone a todo por encima de él. Y, por último, ¿el anciano? —«Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo?».
Toda la historia «de la vida de un hombre» se desarrolla, por tanto, «para concluir con esto», del modo siguiente: