La ideologia alemana
La ideologia alemana Se trata del espíritu que se crea a sí mismo de la nada; es decir, de la nada que de la nada se convierte en espíritu. Partiendo de aquí, san Max saca de Szeliga la creación del espíritu de Szeliga. ¿Y a quién sino a Szeliga podía Stirner encomendar el deslizarse, a la manera como más arriba se hace, en la nada? ¿A quién podía imponer semejante escamoteo sino a Szeliga, que se siente halagado hasta lo indecible por el solo hecho de que se le haga aparecer en escena como un personaje? San Max estaba obligado a probar, no que un «tú» dado, es decir, el Szeliga dado, se convierte en ser pensante, hablante o cantante cuando comienza a pensar, hablar o cantar, sino que el ser pensante brota de la nada en el momento en que comienza a pensar, que el cantante brota de la nada en el momento en que comienza a cantar, etc., y no ya el ser pensante y el cantante, sino que el pensamiento y el canto mismos, en cuanto sujetos, brotan de la nada al comenzar a pensar y a cantar. De otro modo, Stirner «se limita a proponer la más simple de las reflexiones» y expresa tan solo la tesis «perfectamente popular» (cfr., Wigand, p. 156) de que Szeliga desarrolla una de sus cualidades, al desarrollarla. Claro está que no tiene nada de «asombroso» el hecho de que san Max no «proponga» ni siquiera correctamente «tan simples reflexiones», sino que las exprese de un modo falso, para demostrar así ante el mundo, por medio de la más falsa de las lógicas, una tesis todavía más falsa. Muy lejos de que yo me cree de la nada, por ejemplo, como ser «hablante», es la nada que aquí sirve de base un algo muy diverso, sus órganos del lenguaje, una determinada fase del desarrollo físico, la existencia de lenguas y dialectos, de oídos que escuchan y de un medio humano en el que existe algo que escuchar, etc. En la formación de una cualidad, se crea, pues, siempre algo de algo y por medio de algo, sin que se llegue, ni mucho menos, como en la lógica de Hegel, a la nada, partiendo de la nada y a través de la nada.