La ideologia alemana
La ideologia alemana b) Las manías. «¡Hombre, tu cabeza ve visiones!»; «¡Tienes una idea fija!», le grita san Max, con voz tonante, a su esclavo Szeliga. «Y no creas que bromeo», le amenaza. No te atrevas a creer que el solemne «san Max» es capaz de hablar en broma.
El hombre de dios necesita una vez más a su leal Szeliga, para pasar del objeto al sujeto, de la manía al fantasma.
La manía es la jerarquía en el individuo concreto, la dominación del pensamiento «en él y sobre él». Una vez que el mundo se enfrenta al adolescente fantaseador de la p. 20, como el mundo de sus «fantasías febriles», como un mundo fantasmal, los «propios abortos de su cabeza» brotan de su cabeza y mandan sobre ella. El mundo de sus fantasías —esa es su ventaja— existe ahora como el mundo de su desternillada cabeza. San Max, el hombre, al que se enfrenta el «mundo de los modernos» como fantaseador adolescente, tiene necesariamente que declarar que «casi todo el mundo de los hombres está formado por verdaderos locos, por locos recluidos en el manicomio», p. 57.