La ideologia alemana
La ideologia alemana Quien, como Hegel, se lanza por vez primera a una construcción como esta, válida para toda la historia y para el mundo actual en toda su extensión, tiene, necesariamente que disponer de amplios conocimientos positivos, referirse de vez en cuando, por lo menos, a la historia empírica y poseer una gran energía y sagacidad. En cambio, quien se limite a explotar y adaptar para sus propios fines una construcción recibida de otros y trate de demostrar esta concepción «propia» a la luz de unos cuantos ejemplos (por ejemplo, negros y mongoles, católicos y protestantes, la Revolución francesa, etc.) —que es lo que hace nuestro fanático contra lo sagrado—, no necesita conocer para nada la historia. Claro está que el resultado de semejante explotación no puede por menos de ser cómico; lo más cómico del mundo cuando se salta del pasado al presente más inmediato, como lo hemos visto ya en algunos ejemplos, al hablar de las «manías».