La ideologia alemana
La ideologia alemana [En la p. 4], donde san Max, «brevemente», «contrapone la concepción [teo]lógica de Feuerbach y la nuestra», solo se contrapone a Feuerbach, de momento, alguna fraseología. Como ya veíamos a propósito de la fabricación de espíritus, donde Stirner exalta a su estómago para colocarlo entre las estrellas (tercer dióscuro, patrono protector contra el mareo), ya que él y su estómago no son más que «distintos nombres para expresar cosas completamente distintas», p. 42, la esencia aparece aquí, en primer lugar, también como cosa existente, y así, «se dice, ahora», p. 44: «La suprema esencia es, ciertamente, la esencia del hombre, pero precisamente por ser su esencia y no él mismo, permanece totalmente igual lo mismo si la vemos fuera de ella y la enfocamos como “dios” y encontramos a este en ella, que si la llamamos la “esencia del hombre” o “el hombre”. Yo no soy ni dios ni el hombre, ni la esencia suprema ni mi esencia, razón por la cual es, fundamentalmente, lo mismo que piense la esencia en mí o fuera de mí». Por tanto, la «esencia del hombre» se presupone aquí como una cosa ya existente, es «la esencia suprema», es el no «yo», y san Max, en vez de decir algo acerca de «la esencia», se limita a declarar sencillamente que es indiferente el que la «piense» «en mí o fuera de mí», en esta o en aquella localidad. Y que esta indiferencia en cuanto a la esencia no es, ni mucho menos, un descuido estilístico se desprende ya del hecho de que él mismo distingue entre lo esencial y lo no esencial, de que en él mismo pueda figurar, incluso, «la noble esencia del egoísmo», p. 72. Por lo demás, lo que hasta ahora han dicho los teóricos alemanes acerca de lo esencial y lo inesencial puede verse en su totalidad, pero mucho mejor, en la Lógica de Hegel.